lunes, 23 de diciembre de 2013

Recuerdos de infancia


Recuerdos de infancia 

Los miedos y las inseguridades nos vuelven por completo locos. Utilizamos varios tipos de personas en diferentes lugares. Retraídos, intentando sacar algo bueno de nosotros. Como algo tan insignificante como la apariencia hace dudar sobre nosotros mismos.

Los golpes, choques y caídas refuerzan nuestras vidas. Nos hacen fuertes, pero vulnerables ante los demás.
He aquí un pequeño cortometraje de mi vida. Tengo una lucha interna entre mi conciencia y mi corazón. Mi racionalidad y mi locura. Si te mostrara parte de mi pensarías que estoy loca pero tan solo es una forma de disipar mi mente. El continuo pensamiento sobre la cosas. Cortar la impulsividad en algunos momentos. Y dejar que esa parte de mí que es casi ajena salga. Podría decir que antes de cometer cualquier acción he meditado sobre ella. Aun por estúpida que parezca, siempre tengo un lado que me dice “no defraudes”.
Si ajena, ajena porque realmente es mi coraza. La que he utilizado en momentos esquivos. Aquella que he utilizado para resguardarme de mi propio miedo. Sí, tengo miedo de mi misma porque lo que es mi verdadera esencia, cuando sale es demasiado intensa. Tan intensa que se vuelve pesada.

El mundo es diferente ante mis ojos. Puedo ver el lado bueno de las cosas, pero solo cuando no son sobre mí. Es un recurso que he utilizado desde muy pequeña para hacer de un poco de mi más perfecta. Mirar al intenso mundo. Contemplar gestos y rasgos. Casi siempre involuntarios. Ver como cada signo muestra alguna esencia de las personas. Y luego mirarme al espejo y decirme cualquiera de las burradas que pasaran por mi mente.

Mirarme en el espejo, incluso solo con divisar mi contorno en el agua. En un segundo mi cabeza chascaba los dedos y decía “ves lo que eres, un mar de dudas que no conduce a nada”
Y claro que me lo creía. Parece estúpido pero a lo largo de una vida. Cuando tus compañeros de clase se meten contigo, no son ellos los que te perjudican. Eres tú mismo al creerte esa realidad disipada que sale de los labios de los demás. Tú eres un niño, que vas a decir no. No a algo que realmente no sabes con exactitud.

Incluso a mis 18 años, muchas de aquellas palabras se quedaron alojadas en mi mente. Mirar a tu pupitre y ver “PUTA” una y otra vez, hace que incluso lo lleves tú a escribir mentalmente en tu cabeza. Es una de las sensaciones más despreciables, mirar tu reflejo e insinuar tu mismo algo que no es cierto.
Siempre me reconocerás por mi continuo hábito de tocarme una ceja con dedo. Signo de vergüenza. Pero casi nadie que me conozca es incapaz de reconocer. Al comenzar una relación siempre doy a entender que soy segura. Que tengo impulsividad, pero no es así. Es tan solo otro de mis muchos factores contra la estupidez.

Es lo que me he consentido de la vida sobre mí. Dejar que en mi infancia me moldeara sobre críticas sin argumentos. No porque una persona sea diferente a los demás ha de ser un mutante. Tan solo es que su forma de pensar es más mágica. Tiene un cierto duende especial. Al principio me reconocieron como rara, más de un amigo me lo ha reconocido. Y también fue una de las cosas que me dolieron más a mis 13 años de edad. Pero con el tiempo descubrí que eso era lo que quería ser. Alguien diferente a los demás. En aquel tiempo me dolió pero ahora presumo de ser un bicho un tanto raro.   

martes, 16 de abril de 2013

Caricias en Do mayor




Caricias en Do mayor



Es posible que mis palabras se desvanezcan
Como el humo de una chimenea pasajera.
Que suban en lo alto y como cual fuero desaparezcan
En un pestañeo de ojos en una sonrisa pasajera.

Todo aquello a lo que mueve el mundo, la ventaja desperfecta.
Porque no puede ser el ruiseñor caballero y amante,
En el surcar de las aguas saladas al compás de los alardes;
Sus ojos se mueven entre el viento, entre los cabellos de su pelo.

El tacto de un cuerpo sediento de pasión es como un volcán en erupción,
Con cada poro de piel que tocas, se enciende en su interior;
Rebosando un calor insaciable trascendente del fatuo fuego del fruto del amor.
Los pies bailan al son de sus labios, de su sonrisa del bombeo de su corazón.

En la penumbra de la noche una caricia en Do mayor suena petulante,
Brillando en la tiniebla los ojos, carne de predilección frenética del éxtasis,
Entablan en silencio el deseo, la ferocidad de sus labios ardientes.
Mientras unas manos coquetas y agresivas desnudan las arenas de las aguas.

Palpando cada poro, vello y augurio sin miedo a la perdición del tiempo,
Con ansias de clavar sus garras en la vanidad, desgarrando la carne del pecado,
 Clavando los colmillos marcando su virilidad, destripando al cobarde crustáceo
Y sacando del las profundidades el salvaje lobo blanco sagrado.

Entre la luna y las estrellas Lycon aúlla haciendo de ella una  caricia sonora,
En la que entierra su pasado, llama a su futuro y descubre a la actual pasión.
De la sabana entumecida por la infiltración de la sangre carnal simonía,
Que con cada alarde  aullido desvanece el tiempo creando una capa de seducción.


miércoles, 3 de abril de 2013

Nostalgia



Nostalgia

Era un día nublado y gris, la lluvia caía despacio ante la ventana de Sofía. Mira al cielo entumecida en sus pensamientos con los ojos tristes y desolados dejaba caer una fría lágrima por su temeroso rostro todo en lo que ella creía ahora desvanecía, poco a poco sabía que su alma estaba partida; no encontraba amor no encontraba empatía, solo le daba lástima su alma, que ahora dormía.

Día tras día transcurría el tiempo y la sonrisa en su cuerpo permanecía pero su corazón vació se hallaba en un mar de lágrimas frías, luchaba para que en el exterior hubiera una sonrisa y hacer ver al mundo que su tristeza había emigrado para dejar paso a la alegría.

Todo lo veía oscuro, todo se encontraba seco, no había nada interno, no había nada bueno. Su alma se desvanecía entre lagrima y dolor sacaba su sonrisa, haciendo que su interior se oscureciera entre sangre y soledad entre agua y espinas; se marcho la felicidad de su cuerpo dejando amargado su bello corazón. Destruido el cristal se quedo en la solitaria habitación dejando pasar el frió del invierno la nieve de la frivolidad y el viento del deseo que nunca encontrara en un vaso vació y húmedo de nostalgia transcurriendo por cada una de sus pequeñas venas donde la sangre pasaba y llevaba a su corazón la melancolía agrupada.

martes, 19 de marzo de 2013

Leyenda personal




Leyenda personal 

Seis cuerdas en el pasillo de la llamada
Contemplan el reflejo de una apacible sonrisa.
Sentada en el estante, tumbada en la cama
Escucha los estruendos de la noche
Imita la suave clase de las baladas.

Al contacto una imagen  llameante,  
De recuerdos ambiguos en el silencio.
En la mente con un fondo apaciguado
De tonos oscuros y deslumbrados
Espera con impaciencia ser tocada.

Una caricia en su frente, un pequeño golpe en el corazón
Un leve tintineo soplando por aquel hermoso deseo de pasión
En la pierna sentada, postrando su más severa calma.
Todo empieza y termina cada cuerda se mueve, se eleva, se marcha
Escritos en el aire esbozando un reflejo del alma flameada.

Un retumbo en la noche unas manos acarician su pecho
En el silencio se escucha un suspiro del la respiración alentada
No hay manera ni forma ni nadie que comprenda
El tacto de una guitarra tan solo con una superficial mirada
Puesto que la música se siente se palpa pero nunca se contempla
Con una simple e impactante mirada. 
  
Hay que conocer lo desconocido, enfrentarse a lo perdido
En cada acorde el corazón, con cada sonido un latido
Un sentimiento postrado, divino que se entrama en los oídos
Quisiera pues tocar con un hilo decía un niño sin sentido.

Y así pues el chico levanto el vuelo entorno el hilo
Y con un suave tintineo escucho el grito del alambre
Que con muy suave tono contaba su historia campante.

La música nace de lo vivido, de detalles insignificantes como un hilo
Tan solo el observador se da cuenta de lo sucedido
De la melodía del entorno, de la paz de una canción
Cantada por ruiseñor, un trozo de madera o quizás un telar chillón.

Con cada paso en un día cotidiano un acorde tocamos
Tal  vez triste, templado, alegre o sosegado
Será único, concreto o simplemente enrevesado
Pero será tu sinfonía, tu canción de cada día
Tu leyenda personal a la que nadie jamás alcanzara en la misma sintonía.

domingo, 17 de marzo de 2013

La esencia de las personas



La esencia de las personas


Recuerdos pasados y olvidados
Momentos que no se podrán recuperar
Se escucha una triste melodía
Que retumba en el fondo de la mar.

Hubo un día que fue mariposa audaz
Luchaba contra el mundo, luchaba por bondad,
Surcaba las claras aguas y se veía reflejar
Sus hermosas alas envueltas de un color singular.

Brillaban sus colores, relucía su agitar,
El agitar de las alas que hacían suspirar
A una pequeña niña con curiosidad,
Que posada en la ventana la veía volar.

Sentía libertad al ver a esa pequeña mariposa
Alzar su vuelo y posar junto a las rosas más hermosas
Su dulce cuerpecito que en el jardín veía balancear
Por el astuto y fuerte viento que enfurecía al oleaje.

Día tras día la niña quiso sobrevolar
Agitar las alas con la elegancia y sutileza
Que una mariposa empleaba alzar
Y enfrentarse con el mundo perspicaz.

Día tras día lo intentaba sin cesar
Hasta que se dio cuenta de que ella podía surcar,
De una forma distinta pero también ejemplar
Dejando a la mente actuar.


Y así la intrépida chica se alejaba del mundo real
A través de los sueños que contemplaba sin parar
Buscaba el significado en ellos
La fuerza, la voluntad, de sentir el viento en sus mejillas resoplar.

Veía con sutileza como su cuerpo se transformaba
Se hacía alto y esbelto como la mariposa de su ventanal,
Ahora era el momento de enfrentarse al mundo real.

Se armo de valor y empeño cuando cruzo el umbral
Donde descubrió bellos paisajes que podía  tocar.
Escuchaba los pájaros cantar, en las copas de los arboles
Intentando mostrar su interior belleza  en el cantar.

Y así la muchacha valerosa comprendió a la mar
Ahora sabía que lo importante que era amar
Amar al mundo, amar por amar respetando a la naturaleza
Y dejándola actuar, solo así ella se volvía apuesta y vivaz.

Oh hermosa naturaleza me habéis enseñado amar
No por el aspecto externo, sino por la gran alma
Que  el corazón entraña la esencia de la persona,
Que envuelve su personalidad por miedo
A que sea descubierta se gran sensibilidad.

sábado, 16 de marzo de 2013

Besos transcendentales


Besos transcendentales 

Besos suaves trascendentales de la pasión
Susurros en la noche destellos de una flor
Sucumbe el amanecer con solo su mirar
El caminar hacia la luna hacia su despertar

Frente al espejo un rostro, unos rasgos
Que el deleite de una sonrisa hace brillar sus ojos
Aromatizar el ambiente con suaves tonos,
Rojo guindilla, amarillo sol, azul cielo, verdoso amor.

Olores frescos y suaves como la brisa de la mar
Como un grano de café al triturar
Mostrando unos matices que incita el caminar
Y al alma hace pacíficamente respirar.

Ojos cerrados mano en el pecho  respirar entrecortado
Una caricia con la sombra de sus brazos
Un cosquilleo con el susurro de sus palabras
Resonando ligeramente en el desnudo cuello afásico 

Entumecido el cuerpo reposado sobre el lirio
Embelleciendo la imagen del fatídico delirio.  
Sus ojos aclamando, las manos en el pelo
Su boca impaciente de ese exótico cuello 

Son los deseos, el énfasis  del corazón
Que revuelve el aire y da convicción.
Saborea los placeres al ver sus ojos
Y da aliento a su esbelto cuerpo
Despojado de los trapos que impone la sociedad.

martes, 12 de marzo de 2013

Miradas al viento



Miradas al viento

En la fluidez de tus dedos se pierden mis ojos
Perplejos se quedan divisando un reflejo
Un marco acompasado, envuelto y embalsamado
Rodeado de blancas rosas y azules lirios.

En sus labios no pronunciados unos sonidos reflejan
“te reto a que me ames sin pensar en el mañana”.
Con la manos en su cuello rodeando cada cm de piel
Muestra el brillar de sus ojos con la luna a sus pies.

Con la luna llena, al sol ardiente
El fervor  de tus labios, las palabras hirientes.
El reflejo del espejo, en la camisa del alba
La flor en el pelo, la sonrisa en la mañana.

Demente es el ente, en el saliente mente
Con la historia marcada apaga el alma
Con las garras destripa, encharca y amarga
La paz entablada con la puesta de la mar.

Con la mar valiente compite el hidalgo de armadura
Que con su tono seco y árido emprende el ensueño      
A la belleza despreciada del interior del fuego fatuo
Que con  deseoso estruendo abate al empeño. 

Instante perplejo de confusión divisada
Con la duda risueña no sabe como encauzar la encrucijada
Cabeza abaja manos escondías, se acerca el paso
Pero en ese paso la lucha está perdida.

Cubre el rostro, la frente tendida contra su pecho
Y un hilo de voz rota desnuda el sufrimiento
De querer poder amar pero no atravesé
Atravesar ese pequeño adornado e impaciente portal.

lunes, 11 de marzo de 2013

Al compás de tus caderas



Al compás de tus caderas 

Son dos flores en el jardín dos luces en el firmamento

Una llamada en la noche un lamento en el silencio 
Un brindis a media noche sin tu corazón 
Con la mano en el pecho mis caderas bailan a los compás
De tus acordes desordenados en la noche de San Juan.

En el suelo los pies cobardes del imperfecto amor

Que tras miradas en el alma se muestra el cortes 
Como un atisbo de pasión los ojos muestran el brillo
Dando comienzo a una emoción, un sentimiento
Que flota en el aire sin responder al fuego fatuo.

Puede pasar puede envolverte pero al cruzar las manos

Tan solo con cerraras los ojos tu siempre estarás
Puede que el olvido aparezca en el alba 
Pero tras la noche tu sonrisa y tus manos me perseguirán
Como si de ellos tratara mi felicidad.

Quisiera olvidar, ser tu musa, tu truhan, morir en el deseo 

Resucitar en tu mirar de ojos traviesos desatando 
En el interior más remoto el pícaro y desencadenado amor.
Un beso una caricia un destello una sombra en la faz 
Un susurro una lamentación de tu cuerpo en el alba 
De la separación hasta la próxima de las semanas.

Secuestra a mi conciencia mientras besas mis labios

Desata mi locura recuérdeme que es el amar 
Mientras nuestras manos se rozaron 
Se desencadenaron dos estrellas fugaces
que desatan en el compás de tu peligroso andar.